El barrio La Cañada de Quilmes Oeste se encuentra sumido en un problema que parece no tener fin. Desde hace varios meses, las familias de la zona delimitada por las calles San Juan, San Luis y Líbano, entre las avenidas General Mosconi y Camino General Belgrano, padecen interrupciones constantes y prolongadas en el suministro eléctrico.
Lo que comenzó como un problema intermitente se ha transformado en un calvario cotidiano: los vecinos sufren cortes de luz todos los días, una situación que deteriora gravemente su calidad de vida y destruye la economía de los comercios locales.
Decenas de residentes reportan con indignación la quema de artefactos eléctricos y electrodomésticos debido a los violentos picos y bajas de tensión que anteceden a los apagones. A la pérdida de estos costosos equipos se suma la imposibilidad de conservar alimentos; es habitual que las familias deban desechar la comida de sus heladeras tras pasar días enteros a oscuras. Para los pequeños comerciantes del barrio, el panorama es igual de desolador, ya que se ven obligados a paralizar sus actividades, perdiendo sus ventas y su mercadería por la falta de refrigeración y conectividad.
El descontento generalizado alcanzó un punto de máxima tensión el pasado viernes, en un episodio que combinó la frustración social con el desamparo. A solo minutos de que comenzara el esperado partido de Argentina y Cabo Verde, el barrio quedó completamente a oscuras. La energía recién se restableció al día siguiente.
Asimismo, en el cuadrante afectado, residen personas electrodependientes cuya vida depende de un flujo eléctrico constante para mantener el funcionamiento de sus equipos médicos. A pesar de la gravedad de la situación y de la acumulación diaria de números de gestión, los reclamos formales presentados ante Edesur no reciben ninguna respuesta eficiente ni soluciones definitivas.
Las cuadrillas no aparecen y los punteros políticos del Municipio que se llenan la boca diciendo que defienden al barrio pero solo salen a figurar en épocas de elecciones dejan a "La Cañada" en un estado de vulnerabilidad absoluta. Los afectados exigen la intervención urgente de las autoridades municipales para que le exija al ente regulador que frene este atropello y garantice un servicio básico esencial que hoy falta.





