En Quilmes se aprobó una ordenanza que regula la actividad de los trapitos y avanza con la implementación de parquímetros privados, generando una fuerte polémica.
Para algunos, los trapitos representan una salida laboral en un contexto de crisis; para otros, una situación incómoda que roza la extorsión a los conductores.
¿Es verdad que rayan los autos si no les pagan? ¿Cómo arreglan los valores? ¿Quién controla la actividad?
Vecinos, conductores y trapitos opinan en este informe que revela una guerra por el estacionamiento en las calles de Quilmes.





