5 de febrero de 2020

Marina Mazzoni busca su identidad

En busca de la verdad.
1984 es un año de nacimientos en la Argentina. El país florece después de los oscuros años de dictadura. El presidente Raúl Alfonsín transita su mandato y poco a poco el pasado marchito va empezando a florecer. Vamos recuperando la libertad. Los sueños. La esperanza.
En Argentina el frio comienza a apretar. El viento constante se lleva la tierra de paseo. Y la escarcha siembra el pasto de blanco. La abundante vegetación le hace frente al invierno.
Marina llega a casa por primera vez con dos días de vida. Da sus primeros pasos en este mundo. Se preocupa por no dejar que la luz le moleste en los ojos, llora cuando tiene hambre y duerme cada vez que puede. Sólo pasaría dos días en su lugar de origen. Poco tiempo para sentirse en casa.
Llega a Buenos Aires en Agosto de 1984 y comienza una vida nueva. Sin saber que había un pasado breve pero intenso. Fundamental, decisivo para sus raíces.
Ningún ser humano nace con identidad. Tenemos rasgos, facciones y gestos heredados pero nos lleva tiempo construir nuestra identidad, nuestra forma de ser, nuestras costumbres y nuestros gustos.
Marina no tuvo ese tiempo. Otros crearon la historia que ella no conocía. Le inventaron un pasado, un cuento feliz que la hiciera vivir en paz. Sin necesidades, sin pobreza y sin verdades. Tuvo todo lo necesario para crecer y vivir como una chica “normal”.
Primero fue el jardín, después la primaria y luego la secundaria. Sin problemas, era una chica inteligente, educada y prolija. Pero algo daba vueltas dentro de la cabeza y el corazón. La paz iba dejando lugar a la intriga, a la sospecha. Como esa sensación que tienen las madres cuando un hijo esta mal. Como cuando sentimos que un hermano nos necesita sin siquiera mirarlo. Nunca se animó a preguntar nada.
Pensaba en las fotos. No había visto a mamá embarazada. “¿Por qué no dejar para siempre ese instante precioso? ¿Por qué no ver la panza a punto de estallar? ¿Por qué papá no habrá corrido orgulloso a estampar ese momento?” preguntas que daban vuelta en la cabeza y se escondían en el corazón. No podía romper el silencio, no podía ser desagradecida con la gente que la quiso, que la crío y que significaba toda su vida.
La duda estaba instalada y el destino le tenía más sorpresas.
El 12 de Agosto de 2005 Marina creía cumplir 21 años. Aunque poco tiempo después sabría que supuestamente había nacido en otra fecha de 1984 en alguna provincia, y no en Buenos Aires como decían sus datos. Ya no estaban papá y mamá para despejar cualquier duda pero era tiempo de confirmaciones.
En 2005 empezó a juntar las piezas de un rompecabezas incompleto. No sabe si fue porque su madre era muy joven para tener familia, si la pobreza o la necesidad llevaron a darla en adopción. Piensa en eso cada día de su vida. “¿Por qué lo habrán hecho? ¿Cómo sería o será la persona de la cual nací? ¿Cuáles serían sus gustos? ¿Cómo sería su cara? ¿Qué cosas la harían reír o llorar? ¿Qué música necesitará oír cuando esté triste? ¿Cómo habrá podido vivir sin mi todo este tiempo? ¿Sabrá que existo? ¿Me estará extrañando?”. Se imagina una y mil veces el momento del reencuentro. Ver sus ojos reflejados en los de ella. Descubrir las respuestas con una sola mirada. Sentir su piel, su voz, volver el tiempo atrás por un momento y llenarse de piezas que hoy no están.
Marina busca a su mamá y a su papá. Busca su identidad. Busca el camino que le quitó el destino. Busca saber quién es realmente.

Marina Mazzoni
35 años. Nació supuestamente en 1984 en una provincia que aun no se sabe cual es, pero fue inscripta en el registro civil de Quilmes Provincia de Buenos Aires el 12 de Agosto de ese mismo año. Fue adoptada ilegalmente, llegó a Buenos Aires con 2 días de vida y la inscribieron en el registro civil de aquí como hija legitima y con el apellido de sus padres adoptivos. Descubrió su verdadera historia cuando tenia 21 años pero sus padres adoptivos ya habían fallecido.
Marina no sabe en que ciudad nació. No guarda rencor con sus padres adoptivos, ni tiene reproches para los biológicos, sólo quiere conocer su verdadera identidad. Si alguien dio a luz o conoce una persona que lo haya hecho en 1984 y no tiene a su hija, que no dude en averiguar qué sucedió con ese bebé, no sólo por Marina sino por miles de chicos que buscan SU verdadera IDENTIDAD y continúan la BUSQUEDA.