"‛Creo que, para su evasión, aprovechó una migración de pájaros silvestres’, escribía Antoine de Sant-Exupery en ese maravilloso libro sin edades llamado el Principito, tal vez el antecedente más cercano de la novela que hoy nos ocupa", anticipaba el crítico, editor y poeta Rubén Sacchi, en la primera presentación de la novela Aviones de papel.
El autor, Ariel Aloi, es un trabajador del hospital Iriarte de Quilmes, un cuidador abocado a las tareas de la guardia. No es un dato secundario. A pesar de que la historia de Antonino, personaje principal de la novela, transcurre en un hospital psiquiátrico, en numerosos pasajes de la obra aparece el drama cotidiano de la salud en general. Pero no podría decirse que Aviones de papel es una simple descripción del ser social y su situación; de principio a fin la prosa poética y el surrealismo ocupan casi por completo las páginas.
Es un libro profundamente crítico, un drama, una historia de fantasía. "Aquí, la fantasía de quienes buscan fugarse de su presidio -el Hospicio La Buena Fe- acude a la papiroflexia, y en ella a la forma más sencilla y difundida en cada rincón del planeta: un avión de papel", concluía, finalmente, el director de las Revistas Lilith y Septiembre, Rubén Sacchi.
Expreso Imaginario.
El autor, Ariel Aloi, es un trabajador del hospital Iriarte de Quilmes, un cuidador abocado a las tareas de la guardia. No es un dato secundario. A pesar de que la historia de Antonino, personaje principal de la novela, transcurre en un hospital psiquiátrico, en numerosos pasajes de la obra aparece el drama cotidiano de la salud en general. Pero no podría decirse que Aviones de papel es una simple descripción del ser social y su situación; de principio a fin la prosa poética y el surrealismo ocupan casi por completo las páginas.
Es un libro profundamente crítico, un drama, una historia de fantasía. "Aquí, la fantasía de quienes buscan fugarse de su presidio -el Hospicio La Buena Fe- acude a la papiroflexia, y en ella a la forma más sencilla y difundida en cada rincón del planeta: un avión de papel", concluía, finalmente, el director de las Revistas Lilith y Septiembre, Rubén Sacchi.
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