8 de septiembre de 2011

PIDEN JUSTICIA POR EL HOMICIDIO DE ALEJANDRO GIUGLIANO, ATROPELLADO EN AV. CALCHAQUÍ EN JULIO DEL 2009

Piden justicia: En julio del 2009 Carlos Alberto Felice atropelló y mató a Alejandro Giugliano, de 26 años

El 17 de julio del 2009, a las 7:45, Alejando Giugliano viajaba con su moto por la Av. Calchaquí en sentido La Plata-Avellaneda, por el carril lento y con el casco puesto. Al cruzar la intersección de Calchaquí y Lavalleja, a escasos 20 metros de esa esquina, es embestido por un Peugeot 405 rojo, que venía circulando en contramano por la avenida en dirección Avellaneda-La Plata.
El vehículo rojo invade la mano rápida y golpea al motociclista de 26 años -impactando él en la parte de la puerta del acompañante del Peugeot 405- y contra dos vehículos más, un Peugeot 306 color bordó -FOTO- en primera instancia (se trataba de un remisero que acababa de entrar a la avenida, desde la calle Lavalleja), y un Peugeot 504 blanco en segunda instancia (se trataba de otro remisero que venía con una pasajera por Calchaquí, en dirección Avellaneda-La Plata).
El motociclista chocado por el vehículo que venía en contramano muere en el acto. Su cuerpo vuela por encima del Peugeot 405 y termina tendido en la calle, muy cerca de la vereda de un corralón, justo frente al boliche–pub “Black Café”. Pocos segundos después el 504 Blanco impacta con los otros dos vehículos (el rojo y el bordó) que habían quedado cruzados.

Los testigos y partícipes del episodio afirman que el conductor del auto infractor, llamado CARLOS ALBERTO FELICE, de 39 años, padre de dos hijos y ciudadano de Florencio Varela, bajó del vehículo, se tomó de la cabeza con ambas manos y dijo “qué hice, me dormí…” y luego miró a los que estaban a su derredor y dijo “no, me dormí, no dije nada”. Esos tres testigos son los dos conductores de los remises y la pasajera.
En tanto, las pericias de la Comisaría Novena de Quilmes, más precisamente elaboradas por el capitán Aristimunio, muestran gran impericia, pues se contradicen con todo lo que muestra una de las pruebas –tal vez la prueba más clave del hecho-, un video que fue tomado desde una cámara de la empresa de seguridad privada CODECOP. S.A. Quilmes, ubicada a escasos metros del lugar donde ocurrió el episodio.
Hoy, a dos años del asesinato de Alejando Giugliano, su madre, Norma, pide justicia por la memoria de su hijo: “El dolor que uno siente no se compara con nada. Al principio era bronca, hoy pasaron dos años y este dolor no se lo desearía ni a mi peor enemigo porque es demasiado grande. No hay enemigo en el mundo a quien le desee esto, ni siquiera a él, porque él tiene hijos y la vida es un círculo, todo se va dando vuelta. Con que él tenga hijos que sepan que tiene un papá asesino es suficiente. Ellos tienen un papá asesino al volante y no lo van a poder evitar, como yo no puedo evitar tener un hijo muerto por él”.
La lógica indicaría que este caso se resuelva en Juicio oral y público, no solo porque hay pruebas suficientes sino que porque está todo como lo marca la Ley. Pero en estos caso, según comentó Norma, “muchas veces se hacen negociados entre el fiscal y el Juez, y , ante todas las pruebas se resuelve hacer un juicio abreviado. Ese juicio abreviado es la sombra negra que tenemos los familiares de las víctimas de tránsito, ya que, si bien a la persona se la declara culpable, sale libre en el mismo instante. Solo le suspenden el registro -de conducir-por unos años en los que nadie controla si efectivamente no vuelve a manejar durante ese tiempo”.
 “Yo no pido pena de muerte ni todas esas estupideces, pero lo que marca la ley que se cumpla. Que sea un cumplimiento efectivo, no prisión en suspenso, porque sino no se cumple el castigo”.

Paso por paso:
El Peugeot 405 rojo iba en contramano y se encontró de frente con otro Peugeot 306 bordó, que acaba de entrar a la avenida y se había sumergido en la vía rápida en dirección a Avellaneda.
El conductor del Peugeot 405 rojo, CARLOS ALBERTO FELICE, intentó evitar el impacto de frente con el Peugeot 306 bordó y se avanzó sobre el motociclista Giugliano. Al respecto,el remisero que conducía el 306 precisó en aquel momento: “entré a Calchaquí por el carril rápido y un auto se me apareció de la nada, este tipo seguro quiso girar a la izquierda y se encontró conmigo, para no chocarme de frente se tiro contra la moto”.
Junto a Alejandro Giugliano venían dos motociclistas más. El primero alcanzó a pasar sin ser tocado por Felice. El segundo llegó a sentir la succión del impacto y frenó unos metros más adelante, pero no fue tocado por el auto. El tercero, que era Alejandro, recibió de lleno la embestida de Felice.
El conductor del Peugeot 504 blanco, que venía con una pasajera que viajaba a una sesión de rehabilitación,  coincidió con el otro remisero en que el auto infractor “se me apareció de la nada”. También coincidieron en que Felice estaba vestido de elegante sport (era un viernes a la mañana, se presume que el hombre casado volvía a su casa, nadie sabe de dónde).
Todos estos hechos fueron filmados por una cámara de la empresa de seguridad privada CODECOP. S.A. ubicada en Lavalleja y Calchaquí. El relato aquí vertido se rige ampliamente por esa prueba, que se contrapone en casi todos los aspectos a la inútil pericia realizada por el personal de la Comisaria Novena.
En la puerta de CODECOP. S.A. uno de los empleados que estaba en la puerta corre hacia el cuerpo de Alejandro para evitar que sea atropellado por los vehículos que venían atrás.
Otro de los empleados corrió hasta el auto infractor para socorrer a Felice. Pero este bajó perfectamente, y afirman que lo hizo gritando “me dormí” -lo dijo dos o tres veces- y después dijo “no, me tengo que callar la boca”.
Desde la otra esquina, en un local desde donde salen camiones de telefonía para hacer reparaciones, había cinco muchachos que le gritaban a Felice “hijo de puta, venías pasando coches y zigzagueando”. Esto demuestra que tenía la lucidez para pasar autos, que dormido no estaba.
A las 14 hs. se le hicieron a Felice los respectivos análisis. Los análisis de sangre que le hicieron esa tarde reforzaron que estaba lucido, pues mostraron que no estaba drogado ni alcoholizado.
La madre de la víctima, Norma, le inició como particular damnificada acciones legales a CARLOS ALBERTO FELICE, asesino de su hijo.
Las dos veces que Felice fue citado este se negó a declarar. La primera citación fue por la muerte de Alejandro, y la segunda por los daños físicos que les ocasionó a las otras tres víctimas.
Por estas semanas se define si el caso se resolverá en Juicio Oral y público o Juicio Abreviado.
Desde esa mañana y al día de hoy FELICE se encuentra libre y con licencia de conducir.
Alejando Giugliano era un laburante que fue asesinado por Felice ese mañana, cuando el joven motociclista de 26 años iba trabajar.
Sus íntimos que lo vieron por última vez cuentan que esa mañana al joven no le quería arrancar la moto, que le tuvo que dar arranca varias veces hasta que la hizo andar, como si algo quisiera evitar que se marchara.
Alejandro dejó en vida a una hijita a quien Felice privó de crecer con un padre. Hoy su familia pide Justicia y que la muerte de Alejandro no quede impune.