Según pudo saberse, varios funcionarios plantearon dificultades en la coordinación y una notoria ausencia de conducción clara, lo que impacta directamente en la ejecución de políticas públicas. En ese contexto, se habría pedido mayor presencia en los barrios y un cambio urgente en la dinámica de trabajo, algo que hasta ahora no estaría ocurriendo de manera efectiva.
Además, comenzó a tomar fuerza el rol de Alejandro Gandulfo, a quien se le atribuye una mayor incidencia en la toma de decisiones, reflejando una gestión que parece depender de figuras externas ante la falta de liderazgo firme. Esta situación alimenta las críticas hacia la actual conducción, que no logra ordenar el equipo ni dar señales claras de rumbo.
Mientras tanto, puertas adentro del municipio crece la preocupación y el pedido es claro: redoblar esfuerzos y recuperar el control de una gestión que hoy muestra signos de desgaste y desorganización.





