17 de agosto de 2026

La Diócesis de Quilmes tiene cinco nuevos diáconos permanentes


El domingo 16 de agosto, la Diócesis de Quilmes vivió una enorme fiesta con la Ordenación Diaconal de César Emiliano Abdala, Maximiliano Javier Castro, Cristóbal Morochi Choque, Gabriel Ángel Piñero y Claudio Alberto Torres, que tuvo lugar por la imposición de manos y la oración consecratoria del Padre Obispo Carlos José Tissera, quien reconoció que “cinco nuevos diáconos permanentes en el marco de las Bodas de Oro de la Diócesis de Quilmes es un regalo providencial del Espíritu Santo”.


Una gran cantidad de hermanos y hermanas de distintas comunidades colmó la Iglesia Catedral de Quilmes. Allí, estos hombres formados en el Instituto de Formación Diaconal "San Lorenzo Mártir" se convirtieron en Diáconos Permanentes bajo el lema “Yo estoy entre ustedes como el que sirve” (Lc. 22, 27). Junto con Monseñor Tissera, estuvieron presentes Monseñor Eduardo Redondo, Obispo Auxiliar de Quilmes, Monseñor Juan Carlos Romanín sdb, Obispo emérito de Río Gallegos, además de sacerdotes y diáconos de la diócesis.


En su homilía, el Obispo de Quilmes recordó que “el diácono permanente está llamado, por encima de todo, a tener el oído atento al clamor de los que sufren. Su misión no es burocrática; es ser el puente de carne que une el clamor de la calle con el altar de la Eucaristía”, e hizo mención a que “no podemos, ni queremos ignorar la profunda crisis social y económica que golpea a nuestra patria y que desborda las realidades de nuestras comunidades. El "demonio" del hambre, de la falta de trabajo, de la incertidumbre económica y de la exclusión social maltrata hoy a miles de nuestras familias”.


El Padre Obispo Tissera también se dirigió a las familias y comunidades de los ordenados: “a cada una de ustedes, queridas esposas, a sus hijos y a sus respectivas comunidades parroquiales que hoy los acompañan con orgullo, la Iglesia de Quilmes les agradece profundamente su generosidad. Al entregarlos hoy al ministerio, ustedes muestran que el servicio no es una tarea de pocas horas al día, sino un estilo de vida familiar”.


Asimismo, los invitó a “hacer carne” el lema de ordenación y a que “vayan a las periferias geográficas y existenciales de nuestra diócesis. Sean hombres de oración profunda, de caridad activa y de presencia compasiva en los lugares de dolor. Que caminen siempre con la alegría del Evangelio, sabiendo que Cristo va con ustedes”.


Concluida la homilía, Monseñor Tissera les impuso las manos y elevó la plegaria de Ordenación. Posteriormente, familiares y amigos revistieron a los nuevos diáconos con la estola y la dalmática, vestimentas características que representan el reinado de Cristo. Como símbolos de su servicio, el Obispo les entregó el libro del Evangelio y los recipientes para el lavatorio de pies.


Por su parte, el Presbítero Lucio Carvalho Rodrigues, Vicario General de la Diócesis, leyó los decretos con las comunidades parroquiales asignadas para el ejercicio de sus ministerios:


- Diácono César Emiliano Abdala: Parroquia Nuestra Señora de Lourdes (Quilmes Oeste I)

- Diácono Maximiliano Javier Castro: Parroquia Nuestra Señora de Czestochowa (Quilmes Centro)

- Diácono Cristóbal Morochi Choque: Santuario San Cayetano (Florencio Varela)

- Diácono Gabriel Ángel Piñero: Parroquia Nuestra Señora de Luján (Berazategui)

- Diácono Claudio Alberto Torres: Parroquia San Francisco Solano (Quilmes Oeste II)


Hacia el final de la misa, los nuevos diáconos agradecieron a sus familias, a los formadores del Instituto Diaconal, al clero, al Obispo y a las comunidades en las que sirvieron y servirán, pidiendo a los presentes que mantengan la oración por la fecundidad de su ministerio.



La homilía completa del Padre Obispo Carlos Tissera se trascribe a continuación.


 

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Homilía de la Misa de Ordenación de Diáconos

Iglesia Catedral, domingo 16 de agosto de 2026


"Yo estoy entre ustedes como el que sirve" (Lucas 22, 27).


Diáconos en la Frontera, Servidores de la Esperanza


 

1. Introducción: 50 Años Caminando con la Alegría del Evangelio


Queridos hermanos y hermanas de nuestra querida Iglesia particular: nos encontramos viviendo un tiempo de gracia singular. Celebrar la ordenación de cinco nuevos diáconos permanentes en el marco de las Bodas de Oro de la Diócesis de Quilmes es un regalo providencial del Espíritu Santo. Nos unimos con gozo al lema que guía nuestro jubileo: "Iglesia de Quilmes, camina con la alegría del Evangelio". Hace 50 años, esta diócesis nacía con un sello inconfundible: ser una Iglesia misionera, servidora, y fuertemente arraigada en la opción preferencial por los más pobres, una huella santa que nos legó nuestro primer pastor, el siervo de Dios Padre Obispo Jorge Novak.


El Evangelio de hoy (Mateo 15, 21-28) nos sitúa precisamente en esa clave. Jesús no se queda en la comodidad del centro; sale a la frontera, a la región de Tiro y Sidón. Allí, en la periferia, se encuentra con una realidad sufriente. Hoy, el Señor llama a cinco hijos de esta tierra a encarnar ese mismo movimiento de salida, consolidando el perfil servicial que nuestra diócesis ha cultivado durante medio siglo.



2. La Mujer Cananea y el Grito de Nuestro Pueblo


En esa frontera, una madre cananea grita con desesperación: "¡Señor, Hijo de David, ten compasión de mí! Mi hija está maltratada por un demonio".


Queridos hermanos, este grito no nos resulta ajeno. Hoy resuena con fuerza en los barrios de nuestra diócesis. No podemos, ni queremos ignorar la profunda crisis social y económica que golpea a nuestra patria y que desborda las realidades de nuestras comunidades. El "demonio" del hambre, de la falta de trabajo, de la incertidumbre económica y de la exclusión social maltrata hoy a miles de nuestras familias.


La mujer cananea encarna a tantas madres de nuestra región que hoy hacen milagros para parar la olla, que sufren por el futuro de sus hijos y que golpean las puertas de Cáritas o de nuestros comedores comunitarios. El diácono permanente está llamado, por encima de todo, a tener el oído atento a este clamor. Su misión no es burocrática; es ser el puente de carne que une el clamor de la calle con el altar de la Eucaristía.



3. El Altar en el Hogar: Esposos, Padres y Servidores de la Comunidad


Ustedes cinco conocen muy bien estas realidades, porque no viven en un laboratorio pastoral. Son hombres insertos en el mundo: son esposos y son padres de familia. Viven en carne propia las mismas preocupaciones cotidianas de nuestro pueblo: el esfuerzo por sostener el hogar, la educación de los hijos y el cuidado de los suyos en tiempos difíciles.


Hoy, la imposición de manos no anula sus matrimonios ni sus paternidades; al contrario, los potencia. Sus hogares se transforman, de un modo nuevo, en la primera escuela de diaconía.


• César Emiliano, junto a tu esposa María Victoria, enviados desde la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes en Quilmes Oeste;

• Maximiliano Javier, junto a tu esposa Lorena Belén, servidores en la Parroquia Inmaculada Concepción, Catedral de Quilmes;

• Cristóbal, junto a tu esposa Leonarda, llamados desde la Parroquia San Cayetano en Florencio Varela;

• Gabriel Ángel, junto a tu esposa María del Carmen, provenientes de la Parroquia Nuestra Señora de Luján de Villa España en Berazategui; y

• Claudio Alberto, junto a tu esposa Norma Beatriz, provenientes de la Parroquia San Francisco Solano, en San Francisco Solano, compartiendo este mismo camino de entrega.


A cada una de ustedes, queridas esposas, a sus hijos y a sus respectivas comunidades parroquiales que hoy los acompañan con orgullo, la Iglesia de Quilmes les agradece profundamente su generosidad. Al entregarlos hoy al ministerio, ustedes muestran que el servicio no es una tarea de pocas horas al día, sino un estilo de vida familiar. Que sus casas sigan siendo santuarios de hospitalidad donde, al igual que la cananea, se aprenda la audacia de la fe, el consuelo mutuo y la resistencia frente a la adversidad.



4. "Yo estoy entre ustedes como el que sirve"


El texto evangélico nos muestra una fe que insiste, que no se achica ante la escasez, ni siquiera ante la idea de conformarse con las "migajas" que caen de la mesa. La fe de la cananea ensancha el horizonte de la misión de Jesús. Ante esa escasez, ustedes han elegido como lema de ordenación las palabras del mismo Maestro: "Yo estoy entre ustedes como el que sirve" (Lucas 22, 27).


Ustedes son cinco. En la simbología bíblica, el número cinco nos remite inmediatamente a los cinco panes que, puestos en manos de Jesús, saciaron el hambre de la multitud. En esta realidad socioeconómica donde los recursos humanos y materiales parecen siempre insuficientes, la tentación es el desánimo. Pero el diaconado nos enseña que, cuando ponemos lo poco que tenemos —nuestras vidas, nuestras familias, nuestro trabajo diario— al servicio de Dios, Él lo multiplica.


Hacer carne el "Yo estoy entre ustedes como el que sirve" significa renunciar a los honores del altar para abrazar el servicio en los lavatorios de la vida. Como ministros de la Caridad, de la Palabra y del Altar, su tarea en estos 50 años diocesanos será transformar las "migajas" de esperanza que el mundo deja caer, en banquetes de dignidad, justicia y fraternidad para los más postergados.



5. Conclusión: Un Impulso Profético


Queridos hermanos César, Maximiliano, Cristóbal, Gabriel y Claudio: que este jubileo por las Bodas de Oro de la diócesis no sea solo una mirada nostálgica al pasado, sino un impulso profético hacia el futuro. La ordenación de ustedes cinco es el signo de que el Espíritu Santo sigue soplando con fuerza en Quilmes, Berazategui y Florencio Varela, y sigue suscitando servidores dispuestos a desgastarse por el Reino.


Vayan, pues, a las periferias geográficas y existenciales de nuestra diócesis. Sean hombres de oración profunda, de caridad activa y de presencia compasiva en los lugares de dolor. Que caminen siempre con la alegría del Evangelio, sabiendo que Cristo va con ustedes. Que la Virgen de Luján y la intercesión de la Inmaculada Concepción, patrona de nuestra diócesis, guíen y protejan a sus familias en este bendito ministerio que hoy comienza.


Amén.


 

+ Carlos José Tissera

Obispo de Quilmes