Compartimos el mensaje de la Vicaría de Educación de la Diócesis de Quilmes "Que el reto sea desarmar las palabras para alcanzar una vida con sentido" a partir de las situaciones preocupantes que se vivieron los últimos días en muchas escuelas.
El texto completo se trascribe a continuación
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Que el reto sea desarmar las palabras para alcanzar una vida con sentido
En estos días han circulado situaciones que nos preocupan profundamente como comunidad: mensajes y expresiones que, lejos de construir, generan miedo, incertidumbre y dolor en nuestras escuelas.
Sabemos que muchas veces, especialmente entre los más jóvenes, ciertas prácticas surgen como juego, desafío o imitación de lo que se ve en redes sociales u otros ámbitos. Sin embargo, es necesario afirmar con claridad que no todo puede tomarse a la ligera. Hay palabras que hieren, que asustan, que rompen vínculos y alteran la paz que tanto necesitamos cuidar.
Como Iglesia que educa, sentimos la responsabilidad de acompañar, orientar y también ofrecer palabras que ayuden a comprender. Por eso proponemos, frente a estos “retos” que circulan, un desafío diferente: desarmar las palabras.
Desarmarlas para preguntarnos qué dicen, qué provocan, qué construyen o destruyen.
Desarmarlas para reconocer cuándo generan miedo en otros.
Desarmarlas para volver a elegir aquellas que cuidan, que respetan y que dan vida.
Educar es también enseñar a asumir la responsabilidad por lo que se dice, se escribe y se comparte. Es ayudar a descubrir que cada gesto tiene impacto en los demás y en uno mismo.
Hoy más que nunca necesitamos contar con la insustituible colaboración de todas las familias en cuanto al uso responsable de las redes sociales por parte de sus hijos, la revisión atenta y constante de sus pertenencias y, fundamentalmente, la habilitación de la palabra y el diálogo en el hogar.
Invitamos a cada comunidad —equipos directivos, docentes, familias y especialmente a nuestros estudiantes— a transformar este momento en una oportunidad educativa. A generar espacios de diálogo, escucha y reflexión que permitan construir juntos una convivencia basada en el respeto, el cuidado mutuo y la verdad.
Que nuestras escuelas sigan siendo lugares donde la palabra sea puente y no amenaza; encuentro y no división; vida y no miedo.
Confiamos en la fuerza del Resucitado actuando en medio de nuestras comunidades y en la tarea compartida de educar para una vida con sentido.
Fraternalmente,
Vicaría Episcopal de Educación
Diócesis de Quilmes
Quilmes, 17 de abril de 2026.





