Blanca Cotta fue un ícono de la cocina casera. Cocinera, escritora, dibujante, guionista y autora de la columna “De aquí, de allá y de mi abuela también”, publicada por décadas en la revista Clarín. Blanca, supo ganarse el corazón de los lectores y un lugar privilegiado en el recetario de muchas generaciones ya que sus fórmulas eran creadas pensando en lo que había en las casas, para cocinar rico sin gastar de más.
Falleció en 2019, dejando un familión que incluye 9 bisnietos. Uno de ellos, Federico Vázquez sigue su camino, está cursando la carrera de cocinero y estrenó el año inaugurando junto a su familia política, un restaurante a puertas cerradas en el barrio de Quilmes, los pagos de su bisabuela.
Cotta Restó abre los fines de semana, ofrece un menú fijo y todo es de producción artesanal. El pan se amasa en el día, al igual que las pastas y solo ingresan a la cocina ingredientes frescos que los cocineros transforman en platos sabrosos con sabor a la cocina de la abuela. El cierre dulce, incluye el mítico postre de Blanca Cotta, su salame de chocolate, hecho por las manos del bisnieto.
La historia de Cotta Restó
El restaurante a puertas cerradas está emplazado en la vivienda de Fabián Gago, el suegro de Federico. Junto a Tomás, el hijo de Gago, forman impulsaron el emprendimiento que transformó el living de la casa familiar en un salón con capacidad para 26 comensales.
Fabián se desempeñó toda su vida como técnico anestesista, hasta que lo despidieron en 2025. Por primera vez en su vida no tenía trabajo y pensó que era una buena oportunidad para hacer lo que siempre le había gustado aunque no lo imaginaba como fuente de ingresos. Ese fue el primer paso de la “sociedad” junto a su yerno y su hijo.
Lo primero fue adaptar la casa. Se fue la parrilla familiar para darle lugar a un jardín interno muy aesthetic. Se reorganizó la cocina y se generó en pasaplatos. El restaurante comenzaba a tener forma.
A la hora de pensar en un nombre para el emprendimiento Federico quiso brindarle un homenaje a quien le inspiró el amor por la cocina. “Mi pasión y todo lo que siento por la gastronomía nace por ella. Me crié con sus recetas, con su comida y la verdad que es algo muy muy lindo y especial para mí”, dice Federico. Así surgió Cotta Restó.
El salón de Cotta Restó en Quilmes.
Fotos Martín Bonetto El salón de Cotta Restó en Quilmes. Fotos Martín Bonetto
Federico está completando los estudios culinarios en el IAG y desde pequeño se empapó con recetas de su bisabuela. Tomás, estudia la carrera de actuario y lleva los números. Trabajó año y medio en un restaurante en atención al cliente y asegura que le encanta atender las mesas y llevar adelante el salón. Fabián, por su parte, es un amante de la gastronomía de toda la vida. Cecilia, la esposa de Fabián, es quien se encargó de la decoración del salón y es la anfitriona que recibe a los comensales.
“Lo primero que quise hacer fue poner en el menú el salame de chocolate de Blanca Cotta. Lo comí de chiquito, fue la primera receta que empecé a hacer yo solo. Tengo recuerdos de hacerlo con ella y lo que quedaba me lo llevaba escondido a mi cuarto. Era hermoso”, recuerda Federico quien lleva tatuado en su brazo un dibujo de su bisabuela con su típico personaje sosteniendo un salame de chocolate.
“Blanca era una cocinera, no era una chef, no por desprestigiarla, ella misma lo decía. Ella cocinaba para la familia y con lo que había”, agrega el bisnieto.
Qué comer en Cotta Restó
El legado de Blanca Cotta sigue de la mano del equipo de Cotta restó. Aunque no todas las recetas son de ella, el espíritu es el mismo: cocina rica, casera, sin nombres raros y con sabor a nostalgia.
Para reservar mesa hay que contactarse vía whatsapp y abonar la mitad del cubierto que actualmente cuesta $ 39.000. Incluye entrada fría, entrada caliente, elección de plato principal (siempre hay una opción vegetariana) y degustación de postres. El valor también incluye una bebida sin alcohol o una cerveza por persona.
Las entradas del mes en Cotta Restó.
Si bien comenzaron a trabajar con amigos y familia el boca a boca ya dio sus frutos y ahora las reservas son de vecinos de la zona. “El otro día, había una mesa de señoras y una nos contó que era vecina de mi bisabuela. La elogió mucho y trajo el recorte de una revista de Clarín, donde Blanca habló de ella. Son cosas que parecen sencillas, pero es un reconocimiento hermoso”, dice Federico.
Fabián agrega que en la red social Instagram dejan muchos comentarios cariñosos y recuerdos con la cocinera. “Yo no tuve el placer de conocerla personalmente... ¡pero obviamente en mi casa se hablaba de ella!”, exclama Fabián.
El salón es muy cálido. Mesas con manteles a cuadros con iluminación baja y velitas. Suena música suave que permite que las charlas no se crucen y cada grupo pueda disfrutar de la tranquilidad del lugar.
La velada comienza con una entrada fría estacional que actualmente trae berenjenas al escabeche, tomates confitados, hummus, morrones asados, matambre y fiambre acompañados por focaccia.
El pan es increíblemente suave y esponjoso, digno de un maestro panadero. Es obra de Fabián quien asegura que lo hace “a ojo” porque así lo aprendió de su madre, al igual que el matambre arrollado que lleva huevo picado en vez del tradicional huevo entero. La entrada caliente es una fiesta. Trae una tortilla individual, fainá casera, empanadas fritas de carne (con una receta que trajeron de un viaje a Iguazú) y una salsita.
El plato principal es a elección del comensal y se elige al momento de la reserva. En este momento hay pastas o risotto. Las pastas las amasan en el día y pueden ser de calabaza y cebolla caramelizada o de osobuco desmenuzado. Cuando llegue el frío vendrán el guiso de lentejas, el goulash y la bagna cauda, una receta que Blanca cocinaba mucho. También llegarán el pollo a la crema, las milanesas con fideos y otros clásicos que deleitan paladares desde hace décadas.
El cierre dulce trae una degustación de postres que incluye al famoso salame de chocolate, una preparación con cacao amargo y galletitas, moldeado en forma de embutido. También una tarta de manzana tibia con helado y una cake de dulce de leche y coco.
Sin cocineros diplomados ni recetas de libros de chefs famosos la dupla de cocineros logra platos de calidad. La abundancia de la propuesta sorprende y, aún así, vale mucho la pena hacer el esfuerzo para llegar al postre.
Cotta Restó: Viernes y sábados, 21 horas. De lunes a miércoles se puede reservar el espacio para eventos privados. Reservas al whatsapp: +54 9 11 2403-3201. Instagram:@cottaresto.
La receta del salame de chocolate de Blanca Cotta
Es una fórmula que trasciende generaciones. Se prepara de manera muy sencilla y con pocos ingredientes. Al cortarlo, las rodajas parecen fetas de salame por el agregado de las galletas a la masa de chocolate. Es ideal para acompañar un cafecito o para la merienda con leche chocolatada.
FUENTE: CLARIN





