El caballo terminó muriendo ahogado en su propia sangre.
Y murió solo. Estos carreros se fueron cuando aún daba bocanadas de aire.
Lo abandonaron, cuando se rasgan las vestiduras para decir que los "aman". Nadie que ama, hace una cosa así.
El discurso se cae muchaches. LA CONNIVENCIA DE DECADAS CON LOS GOBIERNOS DE TURNO Y LOS SINDICATOS DE CARREROS DEBE TERMINAR.
Los sindicatos solo mantienen a sus afiliados en la pobreza y a los caballos en el sufrimiento. Estamos en el siglo XXI. Existen otros medios de transporte.
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- HASTA QUE EL ÚLTIMO CABALLO SEA DESATADO DEL CARRO -
#CaballosDeQuilmes





