21 de septiembre de 2016

"Acuerdo de cooperación en el Atlántico Sur: Deslealtad y Patria"

En el marco del Foro de Inversiones y Negocios de Argentina, celebrado recientemente en Buenos Aires, la delegación empresarial británica contó con presencia del ministro de Estado para Europa y las Américas del Foreign Office Alan Duncan, quien fue recibido por la canciller argentina Susana Malcorra. En la ocasión se acordó trabajar en un ámbito de cooperación sobre el Atlántico sur y cuya finalidad es la de “adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos”.

    Esta manifestación aséptica y de la cual, a priori, nadie podría estar en desacuerdo en realidad esconde el inicio de un proceso de entrega de todos nuestros recursos naturales, no solo en el Atlántico sur sino también en el continente, ya que los acuerdos no se limitan a la “colaboración” en esta porción del territorio sino, que como señala el comunicado de Cancillería argentina, “la posible cooperación pondrá el acento en infraestructura, energía y minería”. Se debe entender como “colaboración” a la activa participación de parte de empresas británicas en la explotación de nuestras riquezas. Descartamos que empresas nacionales, como YPF, puedan llevar a cabo trabajos de estas características.

    Un dato curioso, es que consideramos el tema como si se tratara de una agenda bilateral, cuando en verdad estamos negociando sobre tareas que se realizarán en la totalidad de nuestro territorio.

    También se propone acentuar el acercamiento entre ambas fuerzas armadas, esto debería al menos provocar cierto escozor ya que nuestro ejército, el de San Martín y Belgrano, aquellos que junto a otros patriotas soñaron con una Latinoamérica fuerte y unida y que supo, a pesar de la superioridad británica y asistencia norteamericana, combatir con coraje contra el usurpador de Malvinas y que vio caer a cientos de sus camaradas que cumplieron con el sagrado juramento de defender la Patria hasta perder la vida, nada tiene que ver con la tropa imperialista británica que solo combate para defender intereses de clase y mantener los privilegios de sus empresas.

    Además y bajo el manto de una comprensible acción humanitaria como es el reconocimiento de los cuerpos de nuestros Caídos sepultados en el cementerio de Darwin, se pretende distraer la atención de la opinión pública en tanto se saquean nuestra reservas itícolas y de petróleo.

    Nada bueno para el pueblo argentino puede surgir de la entrega de nuestros recursos, solo asistiremos a la mejora de las comunicaciones entre las islas y sudamérica pues también se promueve los vuelos con terceros países y el uso de los puertos para la asistencia logística de las empresas que operan en el Atlántico sur. Sin defensa de la Soberanía no hay negocio posible para nuestra Nación.

    De espalada a Latinoamérica

    Después de décadas de trabajo en el relevamiento de nuestro subsuelo submarino y el reconocimiento de la ampliación de nuestra plataforma en 350 millas, alrededor de tres millones de kilómetros cuadrados, por parte de Naciones Unidas en lugar de apoyarnos en esta confirmación internacional sencillamente la desconocemos y le damos la espalada a nuestros hermanos latinoamericanos que nos respaldaron incondicionalmente, no solo en el reclamo por la soberanía de Malvinas, sino que lo hicieron con hechos concretos negándoles la entrada a puerto de buques que fueran a operar en el Atlántico sur.

    El tema de Malvinas si bien aun esta sin resolver, se encontraba en una situación en donde los operadores comerciales autorizados por los isleños y bajo el amparo del Reino Unido se les complicaba trabajar debido a los altos costos que  provoca no contar con asistencia continental, cuestión que ahora verán completamente resuelta.

    En cuanto al los beneficios que el país pueda tener con estos acuerdos, un simple razonamiento nos dará la magnitud del mismo, ¿cuanto podrá incidir en nuestra economía comercializar con tres mil habitantes?

    Además, que garantía existe de que emprendimientos en plena ejecución mejoren considerablemente las arcas del Estado argentino y que el uso de los puertos continentales aporte al crecimiento sostenido del empleo argentino.

    Por otro lado, estamos en las puertas de negociación sobre el Tratado Antártico y este antecedente es menos que auspicioso, con estas señales que el Estado argentino envía respecto al resguardo de la soberanía territorial y económica del país difícilmente logremos una buena resolución.

    Para finalizar podríamos concluir que un gobierno, legítimo pero que circunstancialmente esta a cargo de la administración del Estado, debería manejar un concepto amplio de la palabra Patria que englobe lo territorial, lo económico y lo cultural no pueden tomarse decisiones que afectarán a generaciones futuras sin la debida consulta al pueblo argentino, de no ser así, medidas de este calibre no pueden considerarse errores de administración sino como deslealtad al pueblo argentino.


Lic. Miguel Giorgio (Veterano de Guerra de Malvinas)
Lic. Ariel Hartlich
Co autores,
Entre la Colonización Pedagógica y la Patria Grande
(Graduados UNQ)