16 de noviembre de 2015

Dolor: Falleció el profesor Sergio Caletti, quien fuera docente de la Universidad Nacional de Quilmes

Desde un comunicado envíado desde la carrera de comunicación de la UNQ indicaron que "Lamentamos informar el fallecimiento del profesor Sergio Caletti. Desde el mediodía de hoy, lunes 16 de noviembre, sus restos son velados en la Sala Julio Cortázar de la Biblioteca Nacional, Agüero 2502.
Sergio Caletti fue un reconocido teórico e investigador de la comunicación, periodista y profesor universitario. En su paso por nuestra Universidad, supo forjar una vasta trayectoria en docencia e investigación y será siempre recordado con un gran afecto y admiración por sus colegas y alumnos".


Buscando nuevas claridades
Por Mg. Néstor Daniel González* 
Teórico de la comunicación, periodista y docente, Sergio Caletti ejerció como Profesor de Universidades de nuestro país como Buenos Aires, La Plata, Entre Ríos y nuestra Universidad de Quilmes y también en México, país que lo recibió en su exilio.
Fue uno de los fundadores de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires, donde se desempeñó como profesor titular de Teoría de la Comunicación III, desde donde sistematizó la historia, los debates y enfoques del campo disciplinar, y desde donde identificó los aportes de nuestro continente. Su trayectoria y referencia, lo depositaron como Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires entre 2010 y 2014.
Sus aportes teóricos no sólo se focalizan en sus esfuerzos por repensar el espacio de lo público y las relaciones entre los medios, la política, las identidades y la cultura. Sino también lo que trae aparejada la globalización y la composición de las nuevas ciudadanías.
Su paso por la UNQ se inició el 1 de agosto de 1995 y dejó marcas imborrables. El libro “Elementos de Comunicación” es la síntesis que pone en diálogo al campo de la comunicación con el conjunto de las ciencias sociales. Quienes lo recuerdan en clases, haciendo simple lo complejo y complejo lo simple. Y para darle visibilidad al campo como territorio de disputa incluyendo a las “Ciencias de la Comunicación, tendencialmente vinculada a esa nueva apertura problemática que sucede al agotamiento de los grandes paradigmas omnicomprensivos que despliega la diversidad de sus objetos posibles como dato irremisible de su propia constitución provisional, al tiempo que regresa a las prácticas específicas a buscar nuevas claridades” (Caletti, S. 1991).
* Coordinador de Gestión Académica, Departamento de Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Quilmes.

El despabilador
Por Victoria Maniago*                  
Hay docentes que pasan por las vidas de sus estudiantes para ser referidos, con el tiempo, con el curso o la materia a su cargo: el de matemática, el de historia, el de geografía. Otros, son recordados con nombre y apellido, y una conmoción interna por alguna de sus características que nos deja una sensación de gratitud, satisfacción o simplemente alegría.
Pensar en Caletti es recordar un despertar. Un pasaje por la puerta a una forma diferente de leer, de entender, de vincular textos, conceptos, autores, de a dos, de a siete, de a módulos temáticos enteros, de diferentes disciplinas, opuestos o no, semana a semana, del derecho y del revés, en un ejercicio tan extenuante como vigorizador. La excelencia académica no era algo que viniera solo, o debiera traer el estudiante: era el producto de un trabajo colectivo dentro del aula, que se debía plasmar en trabajos individuales fuera del ella. Hasta sacar gotas de agua de piedras, o al menos se sentía así.
Quienes cursamos sus materias lo recordamos, inevitablemente. Por que nos enseñó a leer, a investigar, porque nos enseñó a preguntarnos, a reírnos, a enojarnos, porque no nos dejó cómodos. Sobre todo eso: no nos dejó cómodos. Nos inquietó y nos permitió trasvasarnos a nosotros mismos en recipientes más grandes, encontrar otros límites y otro mundo, dentro de este.
Y no es casual; Freire dice que enseñar a leer no es sólo mostrar cómo pasar los ojos por las palabras de un texto: es enseñar a leer el mundo. Y Sergio Caletti enseñaba a leer el mundo; era un apasionado, un maestro visceralmente comprometido con la realidad, un mentor que se propuso ayudar a formar profesionales tan comprometidos como él, o más. Para él no daba lo mismo, y pretendía eso de nosotros: que el “porque sí” fuera desterrado, y nuestras convicciones fueran la brújula.
Se nos fue uno de los que cuando se van, no vuelven. Quedamos nosotros.
*Graduada UNQ. Codirectora del proyecto El Sur también publica