María Belén González, la policía que fue atropellada tres veces por delincuentes para robarle el arma en el partido bonaerense de Quilmes, fue dada de alta ayer tras permanecer dos meses internada, y anunció su intención de volver al servicio de calle.
La joven, de 23 años, estuvo internada desde el pasado 29 de julio en la Clínica Fitz Roy, donde este viernes fue dada de alta, aunque deberá seguir con tratamiento ambulatorio por varios meses.
"Los médicos me salvaron la vida y fui evolucionando por mi fuerza de voluntad. Gracias a Dios estoy bien y sin secuelas, pero todavía no puedo caminar", contó la joven, que salió de la clínica en silla de ruedas.
"Los médicos me salvaron la vida y fui evolucionando por mi fuerza de voluntad. Gracias a Dios estoy bien y sin secuelas, pero todavía no puedo caminar", contó la joven, que salió de la clínica en silla de ruedas.
"Me pregunto por qué me hicieron esto, por qué tanta saña conmigo. Me atropellaron, hicieron marcha atrás y me volvieron a pasar por arriba dos veces. Después me sacaron el arma y me quisieron gatillar, pero por suerte se fueron rápido", contó.
Tras el violento episodio que le tocó vivir, la joven siente que la vida le dio otra oportunidad: "Volví a nacer. Me tengo que recuperar para seguir".
Situación:
El hecho ocurrió el pasado 29 de julio alrededor de las 19.30, cuando la joven regresaba a su casa con una tía y en la intersección de Humberto 1° y La Calandria, de la localidad bonaerense de San Francisco Solano, fue atacada por al menos tres delincuentes que la embistieron con el auto, la pasaron por arriba tres veces y le robaron el arma.
González se desempeñaba en el Comando de Prevención Comunitaria (CPC) de Avellaneda, y el día del trágico episodio regresaba a su casa, vestida con el uniforme y con el arma calibre 9 milímetros.






