El edificio, que lleva años siendo remodelado, finalmente se reinaugurará como un hotel en Andrés Baranda y República del Líbano. De esta manera se convertirá en el primer hotel de Quilmes Oeste, intentando captar la porción estudiantil de alumnos del interior y alumnos de intercambio que viajan y cursan anualmente en la Universidad local (UNQ), la cual se encuentra a 15 minutos de allí y quienes generalmente se alojan en casas particulares alquiladas en torno a la misma.
Según publicó hace dos años el medio local "La Noticia de Quilmes", allegados vinculados al emprendimiento mencionaban a dos nombres como los que habrían abonado los 800 mil dólares que se pagaron por la propiedad: Francisco Muratore, a quien se lo vincula al bingo de la peatonal Rivadavia. El otro dicen que es el hombre fuerte de la carne, Alberto Samid.
Lo cierto es que el proyecto, realizado por el arquitecto Adrián Cagnone, apunta a la clase media y media alta, el cual contaría con locales comerciales y con estacionamiento propio.
Antes de esto, en el lugar funcionó una reconocida disco, en los años setenta, y una estación de servicio YPF, durante los noventa. Sobre sus últimos años fue un estacionamiento de automóviles.





