13 de enero de 2014

Dos asesinatos por inseguridad, en la misma jurisdicción, con las mismas características, y en menos de 30 días. Los asesinos, que emplearon la misma modalidad en ambos casos, no fueron detenidos en ninguno de los dos homicidios. La policía no atrapa a nadie y se muestra "desconcertada"

El 21 de diciembre, mientras guardaba su auto, fue sorprendido por ladrones y baleado en la puerta de su casa el joven docente Damián Delgado. Dejó en vida a su esposa y a su bebito de apenas 11 meses. Sus asesinos nunca fueron atrapados por los efectivos de la Comisaría Quinta de Wilde, teniendo vía libre para seguir matando. El 12 de enero, con menos de un mes de diferencia, en la misma jurisdicción y con similares características, unos delincuentes abordaron al joven chofer de la línea 98, Javier Blanco, para robarle el auto. Lo acribillaron y le quitaron la vida, para luego darse a la fuga. Tenía 36 años. Su madre, al ver cómo fusilaban a su hijo, sufrió un infartó. Los delincuentes están libres, y ella está grave. Igual que como en el caso de Delgado, los policías de la comisaría Quinta sólo supieron decir que los asesinos "eran de la zona", lo que podría significar, siendo la misma "zona", que tranquilamente puedan ser los mismos, así como también, que puedan seguir matando.
Un colectivero de 36 años fue asesinado este domingo de al menos dos balazos delante de sus padres y sus dos hijos pequeños, por delincuentes que intentaron robarle el auto con el que llegaba a su casa de la localidad de Wilde. Ante semejante escena, su madre sufrió un infarto y fue hospitalizada.
Ocurrió a las 3.30 de la mañana, cuando Javier Ricardo Blanco -que trabajaba como chofer de la línea 98- volvía de una cena familiar a su casa ubicada en General Heredia al 5900. Estaba con sus padres y sus hijos de 4 y 5 años. De acuerdo al relato de los voceros, ingresaba su Peugeot 207 negro al terreno de la propiedad, cuando lo abordaron dos ladrones que bajaron de un Renault Megane. Una vecina contó que Blanco hizo marcha atrás para escapar e impactó contra el Megane, momento en que sonaron “entre cinco y seis disparos”. Al menos dos impactaron en la nuca y en el pecho del colectivero. Otros cuatro dieron en el auto de Blanco, en cuyo interior estaban su madre y sus hijos. El padre había bajado a abrir el portón. Ninguno de ellos resultó herido. Tras el ataque, los asaltantes escaparon en el Megane, mientras que Blanco fue subido al auto de otro familiar y trasladado de urgencia al Hospital Presidente Perón, de Sarandí, donde murió. A raíz del shock, la madre del colectivero sufrió un infarto y anoche permanecía internada en la sala de terapia intensiva del hospital de Wilde, en grave estado.
Por testimonios obtenidos en el barrio, sospechan que los criminales habrían abordado otro auto en su fuga, que ayer fue secuestrado en la zona sur del conurbano. Tenía manchas de sangre en el interior, por lo que se supone que uno de los asaltantes está herido. Lo que no está claro aún es quien pudo haberle disparado, ya que Blanco no estaba armado. Una posibilidad es que haya recibido un impacto en la balacera de su cómplice.
En la escena del crimen peritos hallaron vainas servidas de dos calibres distintos, uno de 9 milímetros. Si bien los pesquisas tienen claro que se trató de un intento de robo del vehículo, no se descarta que la banda haya comenzado a seguir a la familia desde un cajero en el que pararon a retirar dinero.

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