5 de junio de 2013

Reclamo en el Consejo por el abandono de la Escuela 57 de San Francisco Solano

Docentes y padres de alumnos se presentaron ayer en el Consejo Escolar de Quilmes para reclamar soluciones a raíz del estado edilicio, del cada vez más deficiente servicio de comedor y la falta de mobiliarios de la Escuela 57 de Solano, ante lo que recibieron como respuesta la entrega de dos bidones de lavandina y uno de detergente, sumado a las promesas incumplidas de siempre.
María Laura Cabeza de la Natividad -psicóloga de la 57 y miembro de la Comisión de Infraestructura docente- indicó que "sólo nos dan dos lavandinas y un detergente para todo el mes" y, de esta manera, puso en evidencia la crisis de la Provincia en materia de presupuesto para la educación.
Dirigentes del SUTEBA quilmeño -con su titular Lidia Braceras a la cabeza- se presentaron en el edificio de Andrés Baranda al 1400 con padres de alumnos y docentes, para acompañar un reclamo que lleva más de siete años.
En ese contexto, se entrevistaron con el presidente del Consejo y le solicitaron la elevación del cerco perimetral que rodea el establecimiento, ya que actualmente "es muy bajo y se le hace fácil a los delincuentes que entrar a robar".
Asimismo, pidieron una heladera frigorífica para usar en el comedor, la reposición de mobiliario y la pavimentación de la calle 865 para que los estudiantes puedan asistir a clase los días de lluvia.

Riesgo sanitario
A todas estas dificultades se suma un problema que pone en riesgo la salud de los pibes que estudian en la Escuela 57, como es la acumulación de los residuos cloacales en el patio de la institución, donde se llevan a cabo los recreos.
"Estuvimos cuatro años sin que funcione la planta depuradora porque se habían robado el motor. En marzo conseguimos uno, pero se lo volvieron a robar", explicó de la Natividad y -luego- añadió: "Además del olor insoportable, los chicos llevan las bacterias en las zapatillas hasta el aula y el comedor, los tienen encima, en las manos, es todo un riesgo". Funcionarios del Consejo prometieron poner en funcionamiento la planta, desinfectar la escuela, entregar mobiliario para un aula y reparar la instalación eléctrica.