En Quilmes, la tracción a sangre está prohibida por ordenanza. El proceso empezó en 2012 y fue reformulado en 2020 con sustitución progresiva, censos, registro, veterinarios especializados y alternativas de transporte.
⚠️ Pero más de una década después, el problema sigue en la calle.
Entre mayo de 2023 y mayo de 2024, el propio Municipio informó el rescate de más de 70 caballos víctimas de tracción a sangre y maltrato animal.
No es una percepción.
Es un dato oficial.
📌 Entonces, ¿qué pasó?
Una investigación de la UNLP sobre el conflicto de 2012–2019 concluyó que la política original no logró implementarse como estaba prevista. También documentó una fuerte oposición de sectores organizados de carreros, que llegaron a actuar como un “poder de veto informal” frente a parte del proceso.
> Hubo normas.
> Hubo censos.
> Hubo veterinarios.
> Hubo propuestas de sustitución.
Y también hubo resistencia.
💰 Durante el conflicto se cuestionó incluso el costo de mantener vehículos alternativos. Pero un caballo también cuesta: alimento, agua, atención veterinaria, cascos, descanso y alojamiento.
Cuando esos cuidados no se brindan, el caballo puede parecer “más barato”. Pero el costo no desaparece: deja de pagarse en dinero y empieza a pagarse con su cuerpo.
Ese es el punto que incomoda.
Una reconversión laboral puede necesitar tiempo, organización y acompañamiento. Lo que no puede volverse “transitorio” es el sufrimiento del animal.
La reconversión puede ser progresiva.
El maltrato no.
Si después de años siguen haciendo falta rescates y controles para retirar caballos de una práctica que la propia normativa busca eliminar, ya no alcanza con decir que el cambio es difícil.
Hay que preguntarse algo más serio:
¿En qué momento una transición que no termina deja de ser transición y empieza a convertirse en tolerancia?
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Fuentes: Ordenanzas 11.840/12 y 13.322/20; Municipio de Quilmes; Peña, UNLP, 2021.
