La cautelar frenó las obras del proyecto municipal conocido como "Parque Acuático" para proteger el patrimonio histórico, arbóreo y cultural del predio de 4 hectáreas ubicado en Quilmes Oeste. La denuncia liderada por Frade y acompañada por los vecinos y familiares del donante del terreno sostuvo que el proyecto —presupuestado en casi 200 millones de pesos— no contaba con la Declaración de Impacto Ambiental ni había pasado por la debida aprobación del Concejo Deliberante.
El Juzgado en lo Contencioso Administrativo ordenó la medida pre-cautelar que detuvo los trabajos de construcción e intimó al Municipio y a la Provincia a presentar documentación sobre el proyecto. El juez de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo Nº1 de Avellaneda-Lanús, Maximiliano Alberto Ceballos, dictó una medida judicial (inicialmente pre-cautelar) que ordenó a la gestión de la intendenta Mayra Mendoza la suspensión inmediata de los trabajos en el predio de Quilmes Oeste, a raíz de la presentación judicial realizada por la diputada nacional Mónica Frade.
La Legisladora presentó dos amparos en la Justicia Contencioso Administrativo de la provincia de Buenos Aires: un recurso en Avellaneda–Lanus y otro en Quilmes. Fue el juez con asiento en la calle Albarracín al 2389 de Lanús quien le dio lugar al pedido de suspender la obra. De la municipalidad, apelaron. La Justicia volvió a fallar a favor de la Dra. Frade, y el Municipio apeló a la Corte.
No existe a la fecha un fallo directo de la Corte sobre el Museo del Transporte de Quilmes, pero a pesar del freno inicial al Parque Acuático, el espacio continuó sumando controversias edilicias en los años siguientes debido a nuevas intervenciones en su espacio verde (como el "Barco Pirata" construido por Mayra el año pasado).
El reclamo vecinal y político radica en que las 4 hectáreas del predio fueron donadas por el filántropo Carlos Hillner Decoud con el cargo específico de mantener y exhibir la histórica colección de carruajes, por lo que la cementación y reconversión en un centro acuático violaba la voluntad de la donación y destruía un pulmón verde autóctono de la ciudad. Vecinos y familiares del donante original del predio manifestaron en ese entonces su preocupación por el impacto de las obras en la integridad del espacio verde y la preservación de los carruajes y estructuras históricas.
