En la autopista Buenos Aires-La Plata, a la altura de Quilmes y en dirección hacia la ciudad de Buenos Aires, se registró ayer un nuevo ataque contra un colectivo de la línea 129. El incidente ocurrió cuando una piedra lanzada desde el costado rompió una ventanilla, hiriendo levemente a una pasajera por el desprendimiento de vidrios. El chofer, familiarizado con este tipo de situaciones, decidió no detenerse en el lugar y continuó hasta una zona más segura. Estos ataques con piedras son frecuentes y afectan tanto a colectivos como micros que circulan por esta autovía. A pesar de las redes de contención instaladas en algunos sectores para proteger vehículos y separar barrios linderos, existen zonas vulnerables donde los vándalos pueden acceder fácilmente. Además del caso reciente en Quilmes, se mencionan otros puntos críticos como Dock Sud y El Mercadito en La Plata. La modalidad varía: además de piedras, se han reportado lanzamientos de huevos para dificultar la visión del conductor y provocar paradas forzadas que pueden derivar en asaltos. En algunos casos, los ataques son considerados "por deporte" más que por robo. Se han implementado medidas como ventanillas plásticas antivandálicas en trenes; sin embargo, los colectivos siguen siendo blanco fácil debido al uso de vidrio convencional. El problema persiste pese a intentos paliativos y requiere decisión política para abordar tanto la inseguridad vial como el vandalismo recurrente.
