Dolidísima, lo trató de extorsionador, lo ligó a los libertarios (algo que, con cero autocrítica, suele hacer con todo aquel vecino, comerciante o cualquier otro ser humano que esboce cualquier tipo de crítica a su gestión), aseguró que su Medio genera "odio y desinformación", lo calificó de gorila "¿descalzado?" (r.a.e- sic.: "alguien que no lleva puesto calzado¿?"), antiperonista, antipueblo, antipatria, lo comparó con "la rata de Feiman" y lo llamó "ALTO LORO".
Por último le tiró un carpetazo y, escandalizada, le recriminó que, al asumir, él le habría pedido contratos para que "sean ñoquis", recriminación que se vuelve al menos llamativa viniendo de alguien que tiene en su nómina -entre nombramientos, contratos y militantes de La Cámpora- más de 11.000 empleados en planta municipal, siendo junto a "La Matanza", una de las más altas del conurbano.
En efecto, Quilmes está sometido a una gestión que no resiste que ningún Medio local la critique: en Quilmes, las falencias de esta pésima gestión son silenciadas en la mayoría de los Medios con voluntades millonarias que salen de los altísimos impuestos del contribuyente.
Los pocos Medios críticos que quedan son amedrentados de diversas maneras (aprietes en locales a auspiciantes, insultos y amenazas constantes de militantes en redes, y, en los casos más extremos, cartas con amenazas de muerte en los domicilios particulares de los periodistas) sin embargo nunca se vio de una manera tan directa una afrenta de la propia Mayra Mendoza contra un periodista local -Julio Ramirez- con esa carga de exposición y un llamativo léxico volcado.
El silencio de la prensa en general, del Círculo de Prensa de Quilmes, o del propio Jorge que -asustado o no- aun no ha salido a expresarse, genera una gran preocupación y desnuda el nivel de censura hacia la libertad de prensa que esta gestión ejerce sobre los periodistas locales.
Desde "La Mirada de Quilmes" nos solidarizamos con Jorge Ramirez y con todo su equipo de trabajo, al que le expresamos nuestro total respaldo y apoyo.
